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UN CORAZON SABIO.

Salmos 90.

Este Salmo es una oración hecha por Moisés, posiblemente en los últimos años de su vida. El conoció muy bien el poder de Dios, pero también conoció muy bien la rebelión del pueblo de Israel. Oh, todo lo que sucedió y vio cuando sacó a su pueblo de Egipto. Dios protegiéndolos, guiándolos, alimentándolos y muchísimas cosas más; y el pueblo en lugar de esperar la bendición final, queja y más queja contra Moisés y contra Dios, exigiendo que mejor los regrese a Egipto, diciendo que allí, donde eran mal tratados , ofendidos y violado sus voluntades, estaban mejor que con la dirección de Dios y de Moisés. Por supuesto, que todo esto originó que las bendiciones que Dios tenía reservada para ellos, fuesen retenidas.

– Dios no ha cambiado. Nuestra rebeldía va a retener la bendición que EL tiene para nuestra vida. EL ha decretado que solamente en Cristo hay perdón, salvación, y vida eterna; nuestra rebeldía nos va a quitar estas bendiciones.

Permítanme observar algunas peticiones de su oración.

= Salmos 90:12 “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría”

Nuestras vidas, realmente son muy cortas, dicen los versos cinco y seis que en cualquier momento “los arrebatas como un torrente de agua (pasa inmediatamente y no vuelve más); son como sueño (como un cerrar y abrir de ojos), como la hierba que crece en la mañana. En la mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca”. Así de cortas, pero al mismo tiempo suficiente para decidir y ver lo que estamos haciendo con ellas.

Vivimos en constante incertidumbre de vida, muerte y eternidad, aquí la oración es “enséñanos a contar nuestros días, de tal manera que traigamos al corazón sabiduría”, para cuidarla con mucha preocupación, de tal modo que nuestro corazón este inclinado a obedecerle. Ser temerosos de Dios es ser sabios; y eso es lo que debemos siempre pedir al Señor; enséñanos de tal manera que traigamos al corazón sabiduría.

= Salmos 90:13 “Vuélvete, oh Jehová; ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos”

La rebelión, además, produce la ira de Dios, EL promulgó que ese pueblo rebelde debe morir en el desierto. Dios no cambia, lo mismo es aplicable para nosotros hoy en día. Sin embargo, este versículo me hace saber que hay arrepentimiento y suplica; “¿hasta cuándo Señor? Quítanos tu ira”; y cuando esto hacemos, Dios en su inmenso amor está dispuesto cambiar su decisión de enviarnos al castigo eterno. En la época de Moisés, Dios, como muestra que ya no los va a dejar morir en sus aflicciones, les dio leyes para que cumplan y vivan una vida bendecida. Ten piedad de nosotros, oh Dios. Hoy nos muestra Su misericordia, dándonos a nuestro Señor Jesucristo.

– Hebreos 12:9-10­­ “Tuvimos a nuestros padres terrenales… y aquellos por ciertos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero éste (nuestro Señor Jesucristo) para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad”

Cuando el niño no quiere comer, mamá le dice: ‘si no comes todo, no saldrás a jugar’. Le retiene su bendición al rebelde; así lo mismo para las tareas de la escuela o si no quiere arreglar su cama; nuestros padres por ciertos días nos disciplinaban como a ellos les parecía; pero Dios, todo el tiempo nos disciplina para que vivamos en su santidad.

Dios no ha cambiado. Si hoy estas sintiendo su mano dura, piensa. Él quiere que estemos participando de Su santidad. Nosotros decidimos que queremos.

Mientras tanto, yo quiero, “enséñame de tal modo a contar mis días, que traiga a mi corazón sabiduría”

Dios te bendiga ricamente.

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