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Colosenses 1: 1-14.

El Apóstol Pablo dirige ésta epístola a un grupo muy selecto de personas: Colosenses 1:2 “A los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”

Permítanme revisar algunos de los versículos que dirigió a los hermanos Efesios.

1:4 “Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”

2:10 “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales preparo de antemano para que anduviésemos en ellas”

4:1 “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis digno de vuestra vocación con que fuisteis llamados”

5:27 “A fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha”

= Ser cristiano es vivir una vida en Cristo. Esto implica una serie de decisiones; la primera es aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador, donde somos declarados santos y recibimos el llamado a tener una vida de santidad, para ello ser fiel es un requisito muy significativo; Apocalipsis 2:10 “Se fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de vida” Fidelidad no es entusiasmo o declaración sincera. Fidelidad es creer, tener confianza en las promesas de Dios, y no apartarse de ellas para nada. Fidelidad es obediencia y perseverancia.

Colosenses 1:4 “Habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y el amor que tenéis a todos los santos” v.9a “Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros…”

Que hermoso, el testimonio que somos personas santas y fieles y que en medio de todos reina el amor, comience a divulgarse. Cada uno somos el resultado de la decisión que hemos hecho, y para la eternidad vamos a tener la recompensa de la decisión que estamos haciendo hoy. Según el v.10 es necesario “que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo”; por esto es la oración de este siervo de Dios.

Colosense 1:9b “no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual”

¿Y cuál es esa voluntad de Dios que todos debemos conocer y estar llenos de ella? Colosenses 1:28 “A fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre”

– Génesis 1:27 “Y creo Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creo; varón y hembra los creó” v.31 “Y he aquí que era bueno en gran manera”

Nos hizo conforme a su imagen, buenos en gran manera, perfectos; no muñecos de su voluntad nos dio la libertad de hacer y tomar decisiones, más a causa del pecado el ser humano se apartó de la relación con Dios. Pero esa voluntad de Dios, que seamos perfectos, no ha cambiado; y esa responsabilidad que tenemos como creación, tampoco ha cambiado. La iniciativa para que volvamos a ser perfectos la tomó Dios mismo: En Cristo Jesús seremos nuevamente perfectos, santos y fieles. La decisión es nuestra.

Somos personas creadas para agradar el corazón de Dios. La pregunta es, ¿estoy agradando a Dios habiendo aceptado a Cristo como mi Señor y Salvador, pero viviendo una vida apartada de su voluntad?

Romanos 12:1-2 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo”

La invitación es, no sentirnos cómodos con todas esas corrientes modernas, muchas de las cuales nos alejan de Dios. En toda circunstancia debemos buscar agradar a Dios. Sé que no es fácil, pero progresivamente, el Espíritu Santo, hará morir esos deseos carnales que tanto daño hacen a nuestra relación con Dios. La decisión que tomemos en este momento, nos va a permitir conocer más de Dios y al final recibir la recompensa de todo este sacrificio santo.

Colosenses 1:10 “Para que andéis como es digno del Señor. Agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios”

Dos cosas suceden cuando nuestras vidas agradan a Dios: (1) Llevamos fruto, San Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. (2) Crecemos en el conocimiento de Dios.

Dios te bendiga ricamente.

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