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San Mateo 21: 1-11.

Por breves minutos permítanme hablar de la Pascua, la primera y más importante celebridad histórico-religiosa del calendario judío; donde se celebra la liberación del pueblo esclavo en Egipto y el establecimiento de Israel como nación.

Levítico 23:4-5 “Estas son las fiestas solemnes de Jehová, las convocaciones santas, a las cuales convocareis a sus tiempos: En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua es de Jehová” Éxodo 12:3 “Hablad a toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de este mes tómese cada uno un cordero según las familias de los padres, un cordero por familia” Éxodo 12:6 “Y lo guardareis hasta el día catorce de este mes, y lo inmolara toda la congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes” Éxodo 12:11 “Es la Pascua de Jehová”

El primer mes, es el mes de Nisán. El día diez es cinco días antes del catorce, que es la Pascua. Ahora llevemos estos pensamientos a los momentos de nuestro Señor Jesucristo.

San Juan 12:1 “Seis días antes de la pascua…” Jesús es ungido en Betania. San Juan 12:12 “El día siguiente…” Cinco días antes de la pascua, donde el cordero debe ser separado y guardado para ser sacrificado en la pascua. Cristo se muestra públicamente y es separado cual cordero para el sacrificio por cada uno de nosotros. Cristo es nuestra Pascua.

Analicemos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Entra a Jerusalén para morir.

San Mateo 21:1-3 “… Jesús envió dos discípulos, diciéndoles: Id a la aldea que está enfrente de vosotros, y luego hallareis una asna atada, y un pollino con ella; desatadla y traédmelos. Y si alguien os dijere algo, decid” El Señor lo necesita; y luego los enviará”

Cuando un rey llega se espera algo grande y magnifico, especialmente cuando llega a tomar posesión de su reino; pero no hay nada de eso aquí, viene manso y sentado en un asno. Por lo menos pudo haber venido cabalgando en un caballo, aunque el caballo era utilizado por los opulentos señores o para la guerra.

Jueces 5:10 “Vosotros los que cabalgáis en asnas blancas, los que presidís en juicios…” Jueces 12:14 “Este tuvo cuarenta hijos y treinta nietos, que cabalgaban en setenta asnos…” Los jueces quienes presiden los juicios y aun sus hijos y nietos viajaban en asnos; Cristo entraría así, no como un conquistador, sino como un juez que dará justa retribución para cada uno. No con ira para tomar venganza, viene con misericordia para obrar salvación.

“Desatadla y traédmela. Y si alguien os dijere algo” No en secreto o a escondidas, a la vista de su propietario y con su consentimiento.

“Decid: El Señor lo necesita; y luego lo enviará” Aquí hay una tremenda lección para la humanidad: honestidad. No tomar nada sin el consentimiento del propietario, y lo que tomamos prestado debemos regresarlo en perfecto estado y en su debido tiempo.

– San Mateo 21:5 “Decid a la hija de Sion: He aquí, tu Rey viene a ti, manso, y sentado sobre un asna”

Sion es un monte sobre el cual está Jerusalén. David trajo el arca a Sion y el monte fue sagrado desde entonces (2Samuel 6:10-12) Cuando Salomón trasladó el arca al templo, el nombre de Sion se trasladó al templo, de allí y en forma figurada se le llama Sion a la congregación de fieles.

Cristo es el Rey de la Iglesia, su gobierno es suave y amoroso, sus leyes no están escritas con la sangre de sus súbditos, si no con su propia sangre. No vino en caballo que corre y al que algunas personas no podrán alcanzar; vino en un asno, para que quien quiera pueda seguirlo sin desanimarse. El Rey de Sion viene a Sion.

– San Mateo 21: 8-9 “Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino… diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!

¿Y dónde están los magistrados, las autoridades y gobernadores? Deben estar esperando para conducirlo al Palacio de Gobierno y en una bella ceremonia otorgarle las llaves de la ciudad, Es el Rey que viene a tomar posesión de su reinado. Aquí todo sucedió al revés: el pueblo lo aclama y las autoridades se reúnen para tramar su muerte.

Pero dejemos eso a un lado. Quienes lo aclaman ponen sus mantos para embellecer el camino, y cortan ramas como lo hacían en la fiesta de los tabernáculos, como señal de victoria, paz, y alegría. Así, quienes decimos que tenemos a Cristo como nuestro Rey, debemos postrarnos a sus pies.

Hosanna: “Oh Dios sálvanos ahora, te lo rogamos” (Salmos 118:25); más adelante llega a ser una aclamación de alabanza.

Hosanna revela dos cosas: Un ferviente deseo de salvación y un gozo de bienvenida de Cristo a nuestros corazones. Alabémosle de la mejor manera.

Que tengas un precioso día.

Dios te bendiga ricamente.

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