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Predicado por Joel Barajas.

San Lucas 24:43-49.

Es común encontrar personas buscando algún tipo de ayuda que les asesore en sus decisiones futuras; por ello vemos gente anhelando conocer el futuro, ganar juegos de azar tales como lotería, para ello buscan tiendas donde ya ha resultado el premio ganador alguna vez, o buscan al adivino principal de su comunidad para que les dé una idea de los acontecimientos que les esperan.

Nuestro Señor y Salvador hablo a sus discípulos de acontecimientos ciertísimos, que debían ocurrir

  1. Que padeciese. Salmos 22:14-16 “He sido derramado como aguas, y todos mis huesos se descoyuntaron; mi corazón fue como cera, derritiéndose en medio de mis entrañas. Como un tiesto se secó mi vigor, y mi lengua se pegó a mi paladar, y me he puesto en el polvo de la muerte. Porque perros me ha rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies”

Sabemos por las Sagradas Escrituras, en Éxodo 12:3 que el pueblo de Israel debía preparar un cordero para la celebración de la Pascua, la cual ordenó Jehová a través de Moisés. Este cordero debía ser sin mancha, más la Palabra de Dios nos dice que no hay uno solo que pudiera llevar esta carga, pues todos hemos alguna vez pecado. Sin embargo Dios habla a su siervo.

Isaías 53:3-9 “Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido. Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo engaño en su boca”

La Palabra de Dios nos habla claramente del Siervo de Jehová, el cual llevaría los pecados del pueblo de Dios; pueblo en el cual estamos incluidos todos los que hemos creído en Jesucristo.

  1. Que resucitase de los muertos. Salmos 16:8-10 “A Jehová he puesto siempre delante de mí;

Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Se alegró por tanto mi corazón, y se gozó mi alma; Mi carne también reposará confiadamente; Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción”

Muchas personas han muerto y aun resucitado, para después morir otra vez, incluso para sacar provecho de aquellos que lograron alguna fama, se habla que en realidad no murieron y que se esconden por ahí disfrutando de una vida tranquila, alejados de las persecuciones… Pero de Jesús se habla que ha resucitado y está sentado a la diestra del Padre. ¿Para qué?

  1. Que se predicase el Evangelio para arrepentimiento y perdón de pecados. San Marcos 16:15-16 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 1El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado”

Para que todos los que escuchen la predicación de las palabras de Jesús, y las creyeran, reciban vida eterna.

Para que les fuera abierto el entendimiento y comprendan las Escritura.

Para que sean investidos del poder de lo alto.

Y para que estos que oyen y creen sean testigos en todo el mundo.

San Juan 17:20 “Mas no ruego solamente por estos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos”

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